El semáforo cambia de color al azar cada pocos segundos y tu peque tiene que reaccionar: con el verde se mueve (corre, baila, salta…), con el amarillo va más despacio y con el rojo se queda quieto como una estatua.
Beneficios
- Autorregulación y control de impulsos: frenar en seco cuando aparece el rojo es todo un ejercicio de autocontrol.
- Atención sostenida: tiene que estar pendiente del semáforo en todo momento, porque no sabe cuándo cambiará.
- Motricidad gruesa y equilibrio: moverse y pararse de golpe mejora la coordinación y el control del cuerpo.
- Normas y seguridad vial: aprende jugando qué significa cada color del semáforo.
- Diversión compartida: jugad juntos, ¡a ver quién se mueve con el rojo!
Ideas para jugar
- Cambiad la acción del verde: saltar a la pata coja, gatear, bailar…
- Añadid un sonido o una palabra para cada color.
- Dejad que tu peque sea quien pulse Play y Stop.